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Historia.-
Es normal
que una cueva de la categoría de Fuentemolinos sea un importante
foco para la actividad espeleológica. Y así ha venido
siendo desde 1959 en que se iniciaron las exploraciones.
Todavía quedan gentes en el pueblo que recuerdan la primera
exploración junto a Félix Ruiz de Arcaute, uno de
los padres de la espeleología en España, quien realizó
el primer plano junto a José Luis Puente. El mapa solo
corresponde a la zona del Tubo de los Concejales y gran parte
del cañón del río. El recorrido marcaba 1.814
metros.
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Aunque se siguen realizando visitas por grupos burgaleses, no
será hasta 1975 cuando se
emprendan las actividades de forma regular en torno la exploración
de la cueva. El 27 de Marzo de este mismo año, comienzan
de nuevo las labores de topografía por el Grupo Espeleológico
Niphargus, que ya ha explorado zonas desconocidas hasta ese momento.
El plano se concluye en 1976 con un desarrollo total de 3.800
metros. El verano de 1979, el G.E.N. invita al Spéleo Club
de Montpellier, que está dotado de material subacuático,
a que se introduzca en el sifón final de la galería
del río de Fuentemolinos. Logran avanzar 150 metros más,
hasta que les resulta totalmente impenetrable. La cueva ahora
tiene 3.950 metros. Pero aún se encontrará una nueva
galería en los pisos superiores y en 1983 se replantea
de nuevo el mapa concluyendo en 1984. El desarrollo total de la
cueva es de 4.086 metros.
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Situación y accesos.-
A
esta localidad se llega por la carretera N-120, en dirección
Logroño. A 50 kilómetros está Belorado, localidad
de donde parte una carretera que conduce a Pradoluengo. A 3,5
km., un desvío a la derecha tras cruzar el río Tirón,
nos lleva hasta Puras de Villafranca.
Nos hallamos en el borde noroccidental de la Sierra de la Demanda,
a caballo entre la cuenca sedimentaria de Castilla la Vieja y
la depresión del Ebro.
Limita al Norte con la Merindad de San Miguel del Pedroso, al
Noreste con Belorado, al Sur con Pradoluengo y la Sierra de la
Demanda y al Oeste con Villafranca Montes de Oca.
Hace años este pueblo era, debido a sus yacimientos de
manganeso, un pequeño núcleo minero. Hoy, sin embargo,
sus minas están abandonadas y sus habitantes viven fundamentalmente
de la ganadería. Por lo tanto Puras es un pueblo como los
demás. No obstante, se da aquí un fenómeno
muy poco común que viene atrayendo desde hace más
de 35 años al mundo de la espeleología.
Este fenómeno se llama Fuentemolinos
y es una cueva excavada en conglomerado calizo conocido por "Pudinga"
con un desarrollo superior a los 4.000 metros. La formación
de cavidades en este material es bastante rara por lo que Fuentemolinos
ocupa el sexto lugar en la relación mundial de cavidades
en su género.
Ver
resumen de un video editado por el
G. E. NIPHARGUS de Burgos en 1993. |
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Esta
cueva, junto con las demás de la zona, viene siendo el marco de
una dilatada actividad espeleológica, no siempre bien controlada,
que ha propiciado el deterioro y desperfectos atribuibles a desaprensivos.
Afortunadamente la cueva aún mantiene algunas zonas menos accesibles
y se puede apreciar su belleza original.
Fuentemolinos es una surgencia activa de cuyas aguas el pueblo se abastece.
Un río subterráneo la recorre durante 1.800 metros. Estas
galerías fueron excavadas en conglomerados calcáreos depositados
hace unos 35 millones de años caracterizados por la redondez de
los cantos y en geología se los conoce con el nombre de "pudinga".
La cueva tiene un desarrollo esencialmente horizontal que viene determinado
por la actuación erosiva de una corriente de agua en función
de una importante diaclasa (grieta vertical), de sentido longitudinal.
Para llegar a la cueva deberemos tomar el camino
que bordea el llamado arroyo del río en la falda del Monte de la
Cuesta. Pasado medio kilómetro, a la derecha del camino, verá
una pequeña pendiente por donde suele discurrir un hilo de agua
y algo más arriba una pequeña canalización que procede
de la entrada a Fuentemolinos.
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Reportaje de fotos
por
Roberto F.García con Juan Carlos
y el G.E. Niphargus realizado
en Junio y septiembre de 2008.
para
ver un buen reportaje de fotos,
clic sobre la imagen y luego clic en "presentación" |
Río
subterráneo.-
Fuentemolinos tiene dos bocas conocidas, una de
las cuales, la inferior, da salida al río. La otra entrada es una
pequeña gatera de unos 7 metros que se une lateralmente al río
en una repisa. Remontando una pequeña cascada, entraremos en un
corredor de reducidas dimensiones (1 metro de ancho por 2 metros de alto),
denominado Tubo de los Concejales, de unos 50 metros de desarrollo.
Debido a que la anchura media de este túnel por el que pasa el
río es notablemente inferior a la del cañón por donde
éste se desarrolla, el agua se acumula más en este tramo
que en el resto del primer piso, por lo que se produce el efecto de un
embudo, aumentando la profundidad. Sien embargo, y salvo en casos aislados
en época de crecida invernal, el nivel del agua en el Tubo de los
Concejales nunca supera los 60 centímetros, siendo en todo caso
penetrable en cualquier época del año.
Una vez superado este corredor, nos encontramos ante la galería
del río propiamente dicha. La anchura media de la planta se amplía
a unos 4 metros aproximadamente permaneciendo uniforme hasta el final.
La altura sin embargo carece de esta uniformidad. Si en los primeros 400
metros es constante (unos 8 metros), a partir de aquí irá
aumentando progresivamente hasta superar los 25 metros, dando al cañón
la forma de una gran diaclasa. Estas alturas se deben a que los pisos
superiores son coincidentes con el del río y están unidos
a la galería inferior formando balcones comunicantes. De esta manera
existe un amplio sector en las zonas fósiles superiores desde el
que se puede descender directamente al piso inferior con la ayuda de técnicas
de espeleología vertical, o sea, colgándose de una cuerda
o una escala.
Esta característica que hace a la galería del río
parecerse a una enorme grieta, finaliza al llegar a un caos de bloques
por el que se accede a los pisos altos. A partir de esta zona de derrumbe,
y si seguimos remontando el río veremos como esta galería
va disminuyendo en altura de manera progresiva hasta transformarse lo
que antes hemos dado en llamar diaclasa en un laminador que va acentuándose.
La progresión, arrastrándose en el lecho del río,
se va haciendo cada vez más difícil hasta llegar a un punto
en que la galería se aplasta de tal manera, que se hace impenetrable
y el río se sifona.
El río discurre por un trazado meandriforme sobre un lecho de cantos
rodados. Son frecuentes las pequeñas playas de arena en las zonas
más anchas de los meandros, que abundan sobre todo en los primeros
tramos de la galería. Si bien el trazado de la planta es bastante
regular (como se aprecia en la topografía), no pasan desapercibidos
algunos obstáculos formados bien sea por coladas o por derrubios
consolidados que deberemos superar para seguir visitando la cavidad. También
existen aportes de agua que vienen a unirse al río a modo de pequeños
afluentes.
A partir del caos de bloques la galería del río se hace
más compleja, apareciendo ramificaciones laterales. Destaca la
llamada galería del Bosque, con 200 metros de longitud y que se
abre en la margen izquierda según progresamos hacia el interior.
Esta galería secundaria, a la que se accede remontando por una
colada, forma con la galería del río un ángulo de
130º. El Bosque, que debió constituir en tiempos pasados un
considerable aporte de agua, es actualmente una zona fósil.
A medida que avanzamos, estas ramificaciones secundarias son más
frecuentes, lo que por lógica nos indica que la galería
principal es cada vez más pequeña y que pronto llegaremos
al final. De hecho, y tras recorrer unos 100 metros, después de
la zona de bloques caídos veremos cómo el piso se divide
en dos galerías, una inferior por la que transcurre el río
y otra fósil a un nivel un poco más alto. Ambas vuelven
a unirse de nuevo 150 metros más adelante. En varias ocasiones
más tendremos que remontar derrubios perdiendo de vista momentáneamente
el cauce del río.
Finalmente, en lo que concierne al primer piso, conviene destacar la presencia
de bellas formaciones litogénicas, aunque en mucha menor cantidad
que en los pisos superiores. Además, las formaciones de este piso
son las que se encuentran más deterioradas por ser la zona más
conocida y de más fácil acceso de toda la cueva. También
hay que mencionar la continua presencia de cantos rodados fuertemente
cimentados a las paredes como una manifestación del conglomerado
calizo en que se ha formado la cavidad.
Pisos
superiores.-
Ascendiendo por el ya mencionado Caos de Bloques
se accede a una zona de la cueva totalmente distinta a la anterior. En
estado fósil toda ella, está constituida por los llamados
segundo y tercer piso de Fuentemolinos, a una altura de 12 y 18 metros
respectivamente del cauce actual. También cabe destacar la presencia
de un pequeño subpiso de unos 120 metros de longitud que se encuentra
a un nivel intermedio entre los pisos superiores y el del río.
Esta galería en cuyo final encontramos una chimenea, se desarrolla
en sentido contrario al que sigue el curso del río.
El segundo piso es una galería de 250 metros que constituye la
parte superior del cañón del río. Son las terrazas
de erosión dejadas por el río en antiguos niveles de encajonamiento.
En este piso se encuentra una chimenea de 20 metros que establece la cota
máxima de desnivel de la cavidad con respecto a la salida (+77
metros). Es de destacar la gran profusión de bellas formaciones
que adornan esta parte de la cueva.
La anchura media es similar a la del piso inferior. No así su altura,
que en raras ocasiones supera los 5 metros. El trazado de este segundo
piso es paralelo al del curso del río.
El tercer piso es la segunda galería de Fuentemolinos, en cuanto
a su desarrollo, con 850 metros y sin duda, la más bella de la
cueva. Accedemos a él remontando una chimenea formada por una colada
de 6 metros, que se encuentra al final del segundo piso. Esta zona merece
una atención especial, dada la gran cantidad de formaciones que
alberga, que van desde las parietales y cenitales del tipo excéntricas
hasta las pavimentarias, como son los gours y las coladas, pasando por
estalactitas, estalagmitas y columnas.
Las formaciones que revisten más belleza son las que se encuentran
en el "lago", un macro gours en cuyos borde se pega la calcita
flotante, formando pequeñas cornisas que sirven de indicadores
para situar los antiguos niveles que haya podido alcanzar el agua. Este
fenómeno es típico de Fuentemolinos, en cuyos gours el agua
suele permanecer largos períodos de tiempo estancada, favoreciendo
la formación de esas terrazas. A partir del "lago", la
galería prosigue con las mismas características, adquiriendo
un trazado meandriforme similar al de los primeros tramos del piso inferior
que sigue por debajo un camino paralelo.
El tercer piso termina en una colada infranqueable, a unos 600 metros
del lago. Dado que el final de este piso se corresponde en el nivel inferior
con el Tubo de los Concejales, cercano a las dos bocas de Fuentemolinos,
es fácil suponer que si esta galería se desarrollase apenas
50 metros más después de la colada terminal, La cueva tendría
una tercera salida.
La visita a Fuentemolinos no exige la utilización de un material
muy específico. Si conviene llevar botas de agua pues gran parte
del recorrido se realiza por el cauce del río. No son necesarias
las técnicas de espeleología vertical para acceder a los
pisos superiores, pues se puede llegar subiendo por el Caos de Bloques.
Debemos apuntar sin embargo el hecho de que hay un pequeño sector
en el segundo piso que transcurre por una cornisa, en la que un resbalón
fortuito podría entrañar una caída de casi 20 metros
a la galería del río. Por lo tanto es conveniente proveerse
de una cuerda de unos 25 metros para pasar asegurado.
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