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de la etapa que quieres ver.
José Manuel y Luis Carlos (los andarines de VBA) |
INTRODUCCIÓN: Lo que vais a ver y leer en esta sección en lo sucesivo no tiene nada que ver con las cuevas, como casi todas las cosas que hacemos los que ya nos podemos calificar de veteranos en el Grupo Niphargus. La edad nos acaba retrayendo cuando se trata de tirarse por el barro. Bien es cierto que el contacto con la naturaleza sigue ocupando un lugar preeminente en nuestra escala de prioridades. Y sólo pasará a ser secundario cuando saquen nuestra esquela en el periódico. El hecho de que hagamos menos o ninguna espéleo no es, sin embargo, un rasgo de la madurez que llega con los años sino que se debe a que nos hemos vuelto más vagos. Es más. Para contradecir eso de la madurez, diré que seguimos siendo igual o más frikis que antes. Y digo esto porque lo que estamos haciendo Carlos y José Manuel, el que suscribe, junto con algunos “artistas invitados”, puede aportar abundante material para la literatura médica (rama psiquiatría): nada menos que la Vuelta a la provincia de Burgos Andando, VBA para abreviar. Como preludio a todo esto aclaro que ya estábamos haciendo lo que con buen tino un compañero denominó “Grandes palizas sin ton ni son”. Pues sí. Empezamos a hacer grandes recorridos andando por zonas no especialmente trilladas. Digamos que no eran los recorridos de Enrique del Rivero. Hemos ido de Burgos a Frías, de Burgos a Fuenteúrbel, de Burgos a Barbadillo del Pez. Hemos unido Quintanalara con Quintanaloranco; hemos ido desde Burgos hasta los picos Trigaza y San Millán, etc. Pero hete aquí que un día Carlos, curiosamente el de ciencias, el que se supone debe ser más reflexivo y cuadriculado de los dos (yo soy el de letras) me vino con la propuesta de dar la vuelta a la provincia por etapas. Mi primera reacción fue de incredulidad y ya le dije que eso era una chorrada. Pero luego me lo estuve pensando y recogí el guante que me lanzó a mí y a unos cuantos. Los demás no lo recogieron. Debieron de pensar que agacharse a por él podía tener consecuencias nefastas tales como lumbago. Eso significaba que muchos se apuntarían sólo cuando la etapa fuera cortita o parásemos en medio de la caminata en un restaurante a comer cordero asado. Hasta ahora la etapa más corta ha sido de veinte kilómetros y la media ha rondado los treinta. artículo diario de Burgos 10/julio/2011 |
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Con estos mimbres, lo fácil de imaginar es que la
concurrencia a nuestros recorridos se pareciera más a la de
Don Quijote y Sancho por la Mancha o a la de una pareja de la Guardia
Civil por las parameras castellanas que a la de un grupo nutrido de
caminantes. |
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