
MILLAJO - CHURRÓN
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Reportaje
nuevos hallazgos en la zona 2007 y 2008 y también en 2009
Reportaje
de Semana Santa 2007 en la zona de trabajo
SISTEMA SUMIDERO LA MILLAJO
- SURGENCIA DEL CHURRÓN
El sistema karstico
de Ocejo, esta situado en la zona sur- este de Cantabria en la confluencia
de los valles de luena y de la vega de Pas. Ambos en las estribaciones
de la sierra del escudo, divisoria natural entre el norte de la
provincia de Burgos con el sur de Cantabria.
El valle de Luena de orientación sur –norte profundamente
encajado por el cual discurre el arroyo de la magdalena salvando
un desnivel de 700 m. desde su nacimiento hasta su afluencia al
río Pas en la localidad de Entrambasmestas. Girando en dirección
oeste-este se encuentra el valle, o mejor dicho, “la Vega
del Pas” rió principal de la comarca al cual tributan
sus aguas multitud de pequeños arroyos que le van dando caudal
de importancia en su propia cabecera.
COORDENADAS UTM: ......... LA MILLAJO:
X= 430302; .... Y= 4781292; .... Z= 345 M.
COORDENADAS UTM: ........ EL CHURRÓN:
X= 429903; .... Y= 4780472; .... Z= 245 M.
El paisaje se caracteriza por sus empinadas y escarpadas laderas
con caducifolios autóctonos y coníferas repobladas.
EL CHURRÓN: GALERÍA
SUBTERRÁNEA EN ARENISCAS
OCEJO - VEGA DE PAS (CANTABRIA)
ver
topografía de la surgencia del Churrón
Historia
de las exploraciones.-
Han pasado ya cinco años, desde que el G.E. Niphargus hiciera
las primeras incursiones en la zona asignada en aquellos tiempos
al Grupo La Purga. Las expediciones de exploración a las
cuevas de “La Len del Cañao” se encaminaban desde
la propia localidad de Vega de Pas, lo que propició el paso
por la carretera que se desvía después del puerto
del Escudo hacia la localidad de Entrambasmestas.
Viajando en el interior de cualquier vehículo, dos kilómetros
después, es posible divisar una cascada de agua que cae en
la ladera de una montaña a la orilla del río Pas.
Dos espeleólogos del Grupo La Purga, sintieron la curiosidad
y se acercaron hasta la boca de salida del agua. Hicieron una pequeña
exploración de un centenar de metros con unas frontales y
se prometieron volver para completar el recorrido de galerías.
Las intenciones quedaron aparcadas en un rincón del olvido
y solo años después, en el otoño de 1999, espeleólogos
del G.E. Niphargus se adentran en la cueva, después de haberse
interesado por el nombre con que la conocen los pasiegos de la zona:
“El Chorrón”.
En la primera exploración, descubrimos que la cueva se había
utilizado por grupos de scouts, que habían dejado una larga
cuerda guía y varios números a modo de estaciones
y que su exploración había llegado bastante lejos.
Más adelante, cuando iniciamos la topografía desde
la parte más lejana de la salida, vimos las iniciales grabadas
en la pared del G.E.S. (Grupo Espeleológico de Santillana).
Una llamada a la Federación Cántabra de Espeleología,
bastó para saber que no había ninguna topografía
ni trabajo sobre la cueva del Chorrón en Vega de Pas y que
el citado grupo había desaparecido, volviendo algunos de
sus socios a la actividad, años más tarde.
Esta red subterránea
cuenta con dos zonas bien diferenciadas, consecuencia de la actividad
erosiva del agua. La galería inferior es la que está
en plena actividad y en las primeras exploraciones pudimos comprobar,
que el caudal del agua variaba ostensiblemente a la par que las
precipitaciones de lluvia. Esta circunstancia unida a la amplitud
de la galería freática, nos animó a buscar
un posible sumidero que fuera el origen de la cueva. Hicimos las
previas consultas a los mapas topográficos y el día
31 de Diciembre de 1999, iniciamos la exploración exterior.
Cuando estábamos en la cumbre del cerro que alberga la cueva,
comprobamos cómo una vaguada que llega del Norte, aporta
una fuerte corriente de agua que se precipita sobre pequeñas
cascadas. Unos centenares de metros más adelante, el agua
desaparece. El sumidero tiene las suficientes dimensiones para ser
explorado, pero no es necesario entrar por la vía del agua,
pues cincuenta metros más adelante se abre una galería
fósil, que accede directamente a la red.
"SUMIDERO
LA MILLAJO"
- OCEJO - (VEGA DE PAS) - CANTABRIA
.......
ver video
DESCRIPCIÓN GEOMORFOLÓGICA.-
La descripción
que se relata a continuación, se realiza a partir de la zona
final explorada en el sumidero, dirigiéndonos hacia el exterior
por la salida fósil.
Zona activa inferior:
Se presenta como un enrejado de galerías con direcciones
de 135º y 50º. En general la altura llega a ser como mucho
de un metro. Las anchuras alcanzan un máximo de dos metros.
Es una zona activa, y el suelo aparece cubierto de gravas. En las
paredes la roca presenta laminaciones y estratificación cruzada.
Sala Danone:
Es ésta una sala de amplias
dimensiones con una altura entre cuatro y cinco metros.
Está excavada en material de estratificación marcada,
pero sin laminaciones ni estructuración interna clara, como
la que aparecía en las galerías antes mencionadas.
La sala está relacionada con la estratificación y
un cruce de diaclasas. El techo es plano tendiendo a la bóveda.
Las direcciones de diaclasado son 145º y 50º. La estratificación
de la roca es de tamaño decimétrico, llegando en algún
caso al metro de potencia. La sala está cubierta de bloques
en uno de sus laterales y el resto por gravas y algún bloque
disperso. Es por esta zona cubierta de gravas por donde circula
el agua en la actualidad.
Aparecen muy pocas concrecciones, a lo sumo alguna estalagmita solitaria.
Existe una zona lateral de afluencia de agua, con morfología
en enrejado. Aparece tapizada de gravas y localmente presenta algún
nivel más arcilloso. Desde la sala Danone un desprendimiento
corta el paso directo hacia la siguiente sala.
Sala Volumen Brutal:
Esta sala es de la misma morfología que la descrita anteriormente,
pero de techo más plano y siguiendo un estrato (152º
/10º). Se presenta alargada en dirección 50º. En
sentido contrario a la Sala Danone (dirección 50º) se
entra en otro enrejado de galerías. Un aporte de agua se
sume al poco de empezar estas galerías. Estos conductos tienen
mayores dimensiones que los enrejados anteriores (de 2 a 2.5 m).
Por otra parte tienen bastante acumulación de sedimentos
(gravas y arcillas), llegando a estar alguno de ellos totalmente
colmatado. En algunas zonas aparecen bloques. En general esta parte
presenta un aspecto fósil y las galerías están
posiblemente relacionadas con un antiguo aporte de agua por la entrada
actual a la cueva.
Zona de conexión:
Con dirección 110º, aparece
un desprendimiento de bloques siguiendo el buzamiento.
También existe una zona donde se produce un ensanchamiento
de la galería por confluencia con otro diaclasado (dirección
140º). En este punto aparece una pequeña galería
siguiendo esta ultima dirección. El techo es plano con pendiente
general del buzamiento. Estratigráficamente, en el techo
de la pared aparece un nivel lutítico.
Galería
de entrada:
El suelo presenta un cierto espesor de sedimentos, compuesto por
bloques, arena y arcillas. En parte la galería está
totalmente colmatada. La dirección general de esta galería
es de 140º y el techo es plano. En la pared aparece el mismo
nivel lutítico (50-70 cm) antes descrito, con niveles de
arenisca intercalados. Estos niveles de areniscas presentan deformación
de tipo “boudinage”. El techo también es liso,
siguiendo el plano de estratificación.
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SISTEMA COTERÓN
DESCRIPCIÓN GEOMORFOLÓGICA
DEL SISTEMA DEL COTERÓN
ENCUADRE GEOLÓGICO
Desde un punto de vista litológico
el Sistema del Coterón se enclava sobre materiales mesozoicos
del Cretácico Inferior. Concretamente sus galerías
se desarrollan a favor de un paquete de calizas de cronología
aptiense del Bedouliense Inferior y Medio.Se trata de una estrecha
banda calcárea con abundantes orbitolinas y rudistas que
describe una clara orientación Norte-Sur y presenta un
moderado espesor que no parece
superar los sesenta metros.
El Sistema se ubica en el cuadrante centro-occidental de la Hoja
de Espinosa de los Monteros (I.G.M.E. 1.978, en su límite
más septentrional, en contacto directo con la Hoja de Villacarriedo.
Es una zona que se incluye en lo que la bibliografía regional
denomina “Complejo Urgoniano”, caracterizada por una
gran variabilidad de facies, donde coexisten sedimentos propios
de medios arrecifales, así como otros correspondientes
a etapas de aportes terrígenos.
Desde un punto de vista estructural la zona estudiada se caracteriza
por una cierta tranquilidad tectónica, con sedimentos dispuestos
en una amplia estructura monoclinal con suaves buzamientos de
dirección sureste, como los del estrato calcáreo
donde se desarrolla el endokarst que nos ocupa.
DESCRIPCIÓN MORFOLÓGICA
GENERAL
El “Sistema del Coterón”
consta de diez bocas de entrada numeradas, con nomenclatura “CT”,
aunque algunas de ellas, por observaciones objetivas, tienen otras
denominaciones más conocidas entre nosotros, como “Sima
de los Buitres” o “Sima del Laberinto”. Todas
ellas se abren próximas entre sí (la distancia mayor
está entre Laberinto y Buitres que no supera los 500 metros),
en un mismo estrato de apenas cincuenta metros de potencia cuya
base y techo aparecen sellados por masivos niveles de arcillas
arenosas de aspecto apizarrado, y areniscas. Este hecho condiciona
el avance del endokarst en profundidad, favoreciendo desarrollos
predominantemente horizontales, excepción hecha de algunas
de las simas por las que se accede al Sistema cuyos pozos de entrada
en ningún caso superan los veinte metros de desnivel.
La topografía direccional del Sistema parece responder
también a condicionantes litológicos (calizas biomicríticas
de elevada porosidad), en relación a una génesis
caracterizada por la circulación lenta del agua, favorecida
por el bajo gradiente hidraúlico. El resultado es una red
kárstica de jerarquización ortogonal, es decir,
una planta en topografía con morfología de enrejado,
cuyo trazado resulta en ocasiones laberíntico (Sector de
la Sima del Laberinto).
En el perfil evolutivo del Complejo kárstico del Coterón
predomina la zona vadosa sobre la freática, con un nivel
piezométrico muy próximo a la base del paquete calcáreo
que constituye su límite expansivo. En este sentido, son
frecuentes los conductos de las galerías meandriformes
desarrolladas a favor de discontinuidades o fracturas de la roca.
Las salas o espacios perimetrales de amplias dimensiones son escasos,
si bien destacan algunas como la “Sala de los Osos”,
con abundante sedimentación de limos en su lecho.
La actividad freática
se concentra en las zonas inferiores del Sistema, en meandros
semiactivos como el “Meandro de la Unión” y
en conductos con morfología de tubo freático de
sección ojival como el “Río de Andrea”.
En éste son patentes las huellas de corriente o “golpes
de gubia” en paredes y techo, así como la concatenación
de pequeñas marmitas en el lecho del mismo.
Respecto a las
morfologías de los precipitados kársticos, es decir,
a las formaciones o espeleotemas, en el Coterón no son
especialmente abundantes, si bien podemos observar formaciones
cenitales de tipo estalactítico y parietales de tipo colada,
en algunos sectores fósiles como la “Galería
Seca” o en zonas próximas a puntos de infiltración.
En este sentido, también encontramos costras en techos
y paredes asociadas al mismo origen.
Otra formación
que encontramos son los corales parietales. Se trata de una modalidad
de espeleotemas de aspecto rugoso, formados probablemente por
salpicaduras de goteos o por el flujo del agua sobre la superficie
de las paredes de galerías activas como el “Meandro
de la Unión”.
Para finalizar
esta breve descripción global del Sistema del Coterón,
destacar su potencial espeleométrico, donde se llevan topografiados
más de 7000 metros y en el que aún quedan numerosas
incógnitas, especialmente uniones y conexiones entre los
diferentes conductos y niveles que integran este enrejado de galerías.
CUEVA DEL CHORRO (CT-1, CT-2 Y CT-3)
UBICACIÓN
Partiendo de una
junta de estratificación perfectamente visible en la ladera
del monte Coterón, donde se encuentra entre otras la cueva
de la Cascada, partimos de ella por la margen izquierda de la vaguada,
que se precipita de forma vertiginosa por una fuerte pendiente hacia
una confluencia de vaguadas, quedando la falda regada por un torrente
de agua que aumenta de caudal en época de lluvias o con el
deshielo. Uno de los aportes a esta red fluvial lo realiza generosamente
la Cueva del Chorro.
Esta surgencia es visible desde la confluencia de vaguadas. Por
encima, a unos cuatro metros, escorada a la derecha hay una pequeña
chimenea por donde también se puede acceder al interior de
la cavidad. Ascendiendo por la ladera y siguiendo las pautas que
nos dan las pocas rocas que se hacen visibles, subimos unos quince
metros y damos con otra entrada a esta misma cueva. Aún queda
un tercer acceso desde el exterior, que está ascendiendo
algunos metros más por la ladera, pero es tan pequeño
que resulta difícil encontrarlo.
Esta cueva, presenta tres niveles diferentes, y sus galerías
se desarrollan en un estrato inferior, inmediatamente debajo del
que acoge el Sistema del Coterón. Todavía no se ha
realizado un estudio de la posible conexión freática
de los dos sistemas, pero es bastante probable que el agua que discurre
por las galerías del estrato superior, llegue a filtrarse
al Sistema de la Cueva del Chorro.
DESCRIPCIÓN:
La Surgencia presenta
una entrada estrecha, de poco más de metro y medio de alto
y paredes muy próximas dando paso a la galería por
donde discurre velozmente el agua con un caudal abundante en época
de lluvias. Apenas transcurridos cinco metros, vemos sobre nosotros
una pequeña chimenea al exterior y al doblar el primer meandro,
la galería se hace sobria y oscura, con el suelo pigmentado
de negro, debido a la proximidad de algún banco de manganeso,
y las paredes cubiertas de barro compactado, siendo el techo liso
con alguna formación litogénica esporádica.
Así seguimos durante un buen trecho hasta llegar a una zona
donde se oye romper una cascada de agua que se esconde tras un meandro
muy estrecho que luego se hace impenetrable. Un tubo de un metro
cuadrado, nos conduce después hasta una bóveda de
cuyo techo cae por una ventana un chorro de agua.
Para acceder a este paso superior, deberemos afrontar una pequeña
escalada con cuidado de no resbalar por el barro y caer al río.
Al poco tiempo de andar por el agua, la galería se abre ampliamente
y en la parte alta, se aprecia la posibilidad de una continuación.
Efectivamente, ésta nos llevará a una zona fósil
por donde se puede salir al exterior.
Esta zona es totalmente diferente a lo visto hasta el momento. Desde
la entrada, una diaclasa, se desciende sobre un cono de derrubios
pasando por un arco y nos presentamos frente a una sala grande con
abundantes bloques y fuertes filtraciones puntuales. El suelo de
piedras y barro primero, irá cambiando según avanzamos
a depósitos de arcilla, canto rodado, roca y arena. Nos llama
la atención las coladas que cuelgan desde el techo y los
fragmentos de éstas caídos por el suelo. Enseguida
apreciamos que la formación calcárea no tiene buena
base de sustentación, pues la pared está cubierta
de barro y éste no permite que se consoliden las formaciones
litogénicas, y así en cuanto las coladas adquieren
peso, rompen y caen al suelo.
En uno de los meandros de la galería y avanzando hacia el
interior, se pueden apreciar multitud de fragmentos de huesos procedentes
del arrastre que provocó en sus días la corriente
de agua. Por encima de ellos se está formando una película
de caliza disuelta, debido a las filtraciones.
Si seguimos avanzando, estaremos de nuevo en el punto de unión
con la red freática que nos trajo hasta este nivel intermedio.
Veremos algunos depósitos de arena y pronto estaremos andando
sobre el lecho del río hasta llegar a una sala con un primer
sifón impenetrable. No obstante, la galería sigue
por una zona seca contigua de suelo terroso con algunas piedras.
Esta galería permite andar cómodamente en su inicio
aunque su altura no tardará en descender al entrar de nuevo
en el río y se llegue al segundo sifón. Éste
sí es penetrable, pero hay que mojarse hasta la cintura y
nos lleva a una sala semicircular donde el agua se pierde sin que
podamos seguir. Poco antes de llegar al sifón, hemos dejado
a la derecha una ventana en forma de gatera, que nos traslada de
nuevo por un laminador en forma de tubo y dando un rodeo, a la galería
principal.
Durante este trecho fósil totalmente seco, las paredes son
de roca caliza y al llegar por encima del río aparece el
barro, habiendo en el techo muy pocas formaciones. Dejaremos a la
derecha del recorrido dos gateras sin mayor trascendencia y afrontaremos
al llegar a la red freática unos pozos que se salvan por
arriba sin mayores riesgos.
Una vez en el río, andamos unos treinta metros y vemos otra
ventana a la derecha. La dejamos de momento, para seguir explorando
la galería principal y enseguida notamos que se esconde de
nuevo el río en una zona arenosa descendente que culmina
en un sifón terminal. El techo se junta con el suelo quedando
tan sólo unos centímetros para permitir el paso del
agua.
Al volver sobre nuestros pasos, apenas cincuenta metros, llegaremos
a la ventana que dejamos anteriormente desde donde podemos iniciar
el ascenso y a la vez el retorno hacia el exterior por la boca más
alta. La galería se prolonga en forma de una gatera larga
y estrecha con un suelo de piedras y tierra. A la izquierda, ascienden
otras dos gateras que se colmatan de arena al poco tiempo. Seguimos
avanzando por una zona recta y, poco a poco la gatera se hace más
pequeña, aunque al menos el suelo es de arena. Luego, llegamos
a una parte con meandros, algo más alta y nos topamos con
el lugar mas concrecionado de toda la cueva. Unos metros después
de volver a gatear, el techo se levanta y al fondo se ve la luz
del exterior que entra por arriba, tras una cortina de agua filtrada
por un agujero muy estrecho, justo para sacar el cuerpo.
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BARRANCOS
DEL VALLE DE MIERA
"BARRANCO
SECO"
Sistema BS1-BS2-BS3
Fecha:
Finalizada en 2005
Desarrollo: 705 m.
Desnivel: -32 m.
Equidistancia curvas de nivel:
1 m. |
Localidad:
San Roque del Riomiera (Cantabria)
Topografía: G.E. Niphargus
ver topografía (clic sobre lafoto) |
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MORFOLOGÍA:
El sistema del Barranco
Seco se abre a unos 70 metros sobre el cauce del barranco o arroyo
del mismo nombre, en su margen derecha hidrográfica y a escasos
metros de su desembocadura en el Río Miera. Se conocen tres
bocas de entrada que hemos dado en denominar BS1, BS2 y BS3. Las
dos primeras se encuentran en una misma línea de estrato
horizontal en tanto que la BS3 se halla una veintena de metros por
encima de las anteriores y conecta con la red de conductos de la
cavidad a través de una pequeña galería horizontal
que da acceso a un pozo.
La entrada de mayores dimensiones es la BS2 que se abre en una boca
de 6 metros de anchura y da paso a una rampa que se bifurca en dos
galerías de amplias proporciones aunque de escaso desarrollo.
Nada más entrar podemos ver que el estado ecológico
de la cueva deja bastante que desear puesto que los primeros metros
constituyen un pequeño vertedero en el que encontramos plástico
y restos de animales.
El ramal sureste, que se abre a nuestra izquierda, y fuertemente
descendente, se bifurca a su vez en pasadizos de anchuras variables
que ascienden en algunos casos para formar salas con cierta profusión
de formaciones litogénicas, pequeños bosques de estalagmitas
y estalactitas así como coladas y algunos caos de bloques.
De este ramal sureste parte una galería descendente que se
divide en dos sectores que, a su vez, volverán a converger
en una sala de 13 por 5 metros tapizada de bloques. Esta sala da
paso a una pequeña galería que se desfonda hasta alcanzar
un tramo horizontal que es el que aporta la mayor actividad hídrica
del sistema. Vemos esporádicamente una pequeña corriente
de agua y las paredes fuertemente abrasivas nos dan una idea de
la intensa actividad erosiva que en este punto se desarrolla. Nos
encontramos en la cota más profunda de la cavidad con respecto
de su entrada superior (-32 m).
De este sector sureste poco más cabe reseñar salvo
unas pequeñas gateras descendentes sin solución de
continuidad que se abren a su derecha, en el sentido del descenso,
y un laminador de 13 metros también a la derecha, éste
aún más cerca de la entrada.
De nuevo en el punto de partida, BS2, si optamos por explorar el
ramal suroeste, veremos que la galería axial tiene una longitud
y dimensiones cómodas para acabar a los 50 metros tras un
pequeño descenso y un tramo eminentemente horizontal en una
rampa ascendente de bloques que tapona toda posible continuación.
No obstante, a izquierda y derecha de esta amplia galería
se abren sectores que incrementan considerablemente el desarrollo
espeleométrico, si bien a costa de una exploración
a veces incómoda por el predominio de las pequeñas
dimensiones y la superposición de niveles que dificultan
la orientación y la labor topográfica.
Según entramos a esta galería, a la derecha accedemos
a una sima en la que confluyen varios conductos, uno de ellos, tras
un destrepe y seguidamente algo más de 30 metros de recorrido,
nos devolverá al exterior por la BS1. De la anteriormente
aludida sima parte otra galería en dirección oeste
con una anchura media que no suele superar los dos metros, con suelo
arenoso y que a su vez contiene multitud de pequeñas gateras
laterales. Cabe la posibilidad que queden por explorarse algunos
tramos en la parte derecha, hacia el norte. Los que se abren a nuestra
izquierda acabarán conectando a través de algún
pequeño laberinto con la galería axial, del suroeste.
Encontramos igualmente gateras que, tras un penoso recorrido acaban
haciéndose impenetrables.
A la izquierda de la galería axial del suroeste se abre otra
galería de dimensiones y morfología parecida a las
antes descritas que vuelve a bifurcarse en pasillos estrechos pero
de longitud considerable, tomando una dirección SE para,
al cabo de 25 metros, cambiar radicalmente de sentido y dividirse
en dos que vuelven hacia el norte ascendiendo.
Respecto de la galería axial, mencionaremos finalmente que
a ella confluye la sima de la BS3 por la izquierda según
nos adentramos desde la BS2.
El desarrollo del sistema alcanzado hasta la fecha es de 705 metros.
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| Entrada
por BS 1 |
En
el interior BS-2 |
Cabañas
sobre el sistema |
Surgencia Va la Pedrosa BC-10
Desde la misma carretera que llega del descenso del puerto de La
Lunada y cien metros antes del cruce con las carreteras que van
a Selaya o a San Roque de Ríomiera, entra en la montaña
un barranco con un pequeño cauce de agua, que varía
entre las diferentes estaciones, pero nunca con gran caudal. Lo
llamanel Barranco del Cocino y por él se esconde y vuelve
a salir el "Río Va la Pedrosa". Si progresamos
por el cauce del barranco, iremos viendo varias viseras al lado
izquierdo, a modo de abrigos, fruto del desgaste del agua y en un
tramo cercano a la surgencia, una pequeña cascada que se
torna muy atractiva en época de lluvias o deshielo.
La salida del agua por el manantial es algo decepcionante. Un pequeño
agujero casi impenetrable tira a toda prisa el escaso caudal. Un
poco más arriba, otra entrada fósil nos permite el
acceso a la cavidad.
El suelo está lleno de piedras rodadas. La corriente de agua
se decanta por el lado más interior de la cueva y ha dejado
limpio el cauce unos metros más adentro. La cueva se estrecha
inesperadamente y baja el techo hasta tocarcon el agua, creando
un sifón impenetrable.
Este Barranco tuvo sus primeras exploraciones y localización
en la temporada de 2003, siendo 13 las entradas localizadas. En
este año, retomamos las exploraciones y topografía
desde la parte inferior, o sea, desde la surgencia del río
“Va la Pedrosa”, que es como lo denomina el topónimo
del mapa correspondiente, así como el nombre del barranco:
“Cocino”. De ahí las nomenclaturas e iniciales
utilizadas para denominar las cuevas correspondientes: “BC”.
Las grutas no son muy grandes, exceptuando el sistema del Avellano
– cueva del Cocino, pero las de la margen derecha más
cercanas al lecho del barranco, según desciende el viejo
cauce, tienen en particular haber pertenecido al mismo origen freático.
Sobresurgencia BC-9
Una vez sobrepasada la surgencia del río Va la Pedrosa, seguiremos
andando por el cauce del barranco que en época estival está
seco, pues está claro que el agua circula por el interior
de la montaña y que lo vemos en el Sistema del Avellano y
la cueva del Cocino. Pasaremos al lado de abrigos escavados en pretéritos
cauces que surcaban el exterior y llegaremos inevitablemente a la
entrada de la cueva que está al lado izquierdo.
Es semajante a la surgencia, pero sin agua. Pasaría inadvertida
al igual que las que hemos visto ascendiendo, si no fuera por que
gran cantidad de bloques desprendidos han cerrado herméticamente
la pared que da al barranco. El techo es bajo y solo en algún
lugar intermedio es posible incorporars
El Barranco del Cocino
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.Entrada BC-10
|
Entrada
BC-7
|
Entrada
BC-8
|

Entrada
BC-9 |
...
....................
Cueva La Calabaza BC-7
En el ascenso por el Barranco del Cocino, es necesario subir a la
ladera derecha para ver la entrada de esta cueva, pues progresando
por el cauce del barranco es imposible localizarla. Se distingue
facilmente por la forma de calabaza que adopta la silueta de la
entrada.
La cueva tiene dimensiones regulares en su breve recorrido,pero
la parte intermedia nos obliga a usar las rodillas para salvar un
resalte desfondado muy estrecho. La parte final que nos obliga a
estar tumbados o sentados nos ofrece algunas concreciones poco desarrolladas.
Cueva BC-8
Para localizar esta cueva hay que emplear el método usado
con la cueva de la Calabaza, solo que esta vez desde el lado izquierdo
del barranco, río arriba. Hay una roca justo enfrente de
la entrada, pero no por ello deja de verse la oscuridad del agujero.
También está a media ladera y entre nosotros la conocemos
como la de "a media altura".
Al poco de penetrar en su interior, vemos a la izquierda un pequeño
desfonde de metro y medio que no progresa y a la derecha una pendiente
que nos conduce inmediatamente al final de esta pequeña galería. |
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CUEVAS DE SOPEÑA (SELAYA)
Cueva El Susto
................
VER TOPO EL
SUSTO
El proceso clactónico
originado en la entrada ha dejado prácticamente cubierto
el acceso por un saco de aire descendente que te conduce por la
fractura del terreno. Es un descenso que conviene realizar con precaución,
sobre todo si va alguien delante. Las numerosas piedras sueltas
ruedan por la pendiente con suma facilidad y llegan a precipitarse
a gran velocidad en algunos puntos.Cuando la galería se presenta
con formas más compactas, lo hace en una diaclasa estrecha
y desfondada. Al acabar esta zona de meandros, entraremos en una
sala repleta de
bloques enormes que se acumulan unos sobre otros y por donde se
propagan varias direcciones. Por debajo de los bloques discurren
algunos corredores producto de los huecos que dejan las propias
rocas caídas. A la derecha de nuestra progresión,
vuelve una galería laminada en dirección a la entrada,
sin llegar a salir a la superficie. Y frente a la sala, siguiendo
la dirección inicial de la cueva, la galería progresa
por un túnel estrecho que acaba en un salto de tres metros.
Hasta este punto, la mayor parte de la cueva está formada
por areniscas calcáreas más o menos carbonatadas,
muy parecidas a las cuevas que ya conocemos en la zona y con las
rocas exfoliadas y sueltas en numerosos tramos; pero a partir de
este salto, notamos un cambio. Las paredes aparecen a golpe de gubia
con filos cortantes en las aristas. El suelo que hasta ahora era
de roca, se convierte en arcillas sedimentarias depositadas por
recientes corrientes de agua. La galería muestra los niveles
de agua y los depósitos de arena y piedras que arrastra la
corriente a su paso. Otra sala nos recibe igual que en las anteriores,
con un caos de bloques por donde hay que buscar un posible acceso
hacia el otro lado.
De nuevo, el paisaje
subterráneo se vuelve conocido por su aspecto parecido al
de otras cuevas de la Vega del Pas. Varias fracturas se cruzan perpendicularmente.
Algunos pasillos están más llenos que otros de restos
sedimentarios, lo que propicia los toboganes en la exploración.
También aparece una corriente de agua de poco caudal en esta
exploración, pero que estamos seguros aumenta considerablemente
en época de lluvias. Este aspecto lo confirmamos al llegar
a una zona de la galería, muy estrecha, que conduce el agua
y donde el barro arcilloso se acumula pegándose en los laterales
casi hasta el techo. La
topografía pasa de los 850 metros, pero en la cueva debe
seguirse una exploración sistemática, pues evidencia
una continuación clara.
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TOPOGRAFÍA
SISTEMA DE LAS EMPRESUCAS
............................. 
DESCRIPCIÓN SISTEMA
EMPRESUCAS. LO CONFORMAN CUATRO ENTRADAS:
CUEVA EXPLOSIÓN
(LC-4)
CUEVA LA LAGARTIJA (LC-5)
CUEVA CHIMON (LC-6)
CUEVA LA LUZ (LC-7)
Se trata de un complejo
de características muy similares al Sistema del Coterón,
descrito anteriormente. Consta de cuatro cavidades conectadas entre
sí, abiertas en un mismo estrato con galerías predominantemente
horizontales, a excepción de un pozo interior en la Cueva
de la Explosión, y algunos meandros existentes. Encontramos
igualmente pequeños cauces, como en el Sistema del Coterón,
que se sumen en diferentes puntos, sin que hasta ahora se haya encontrado
un colector digno de mención. En cuanto a las formaciones
existentes, tampoco son de destacar ni en cuanto a número
ni a variedad, como en las otras cavidades de la zona.
Las
entradas de estas cavidades se hallan localizadas en un estrato
calizo con orbitolinas y rudistas de escaso grosor, limitado por
calizas arenosas, arcillas y calcarenitas, discurriendo los cursos
de agua por la parte inferior del estrato calizo, siguiendo el ángulo
de buzamiento hasta alcanzar las calcarenitas. Según nuestras
informaciones, dicha composición no había llamado
la atención de los grupos espeleológicos, por lo que
estas cavidades constituyen un nuevo foco de interés en el
que resulta difícil calibrar sus auténticas posibilidades
de desarrollo.
Este fue el primero
de los sistemas que se exploraron en la zona de Vega de Pas. También
se iniciaron las poligonales topográficas del complejo, llegando
hasta los dos mil doscientos metros. Como suele ser habitual, son
las galerías más grandes las que forman el eje topográfico,
dejando para el final las incógnitas que se exploran más
tarde.
Para finalizar esta
breve descripción, son de destacar las dimensiones de este
Complejo, del que se llevan topografiados algo más de dos
kilómetros, aunque creemos que el resto de galerías
exploradas sobrepase esta cifra, con lo que el desarrollo total
supere los cuatro kilómetros. Por diferentes razones, la
topografía queda congelada en 1996.
EL SISTEMA
DE “LA LEN DEL CAÑAO”

fin de la galería principal. |

Topografía en el sistema de El Cañao |
Las primeras exploraciones
que se iniciaron en la Vega de Pas y que se remontan al año
1.994, comenzaron precisamente en esta parte que vamos a tratar
a continuación.
Los pasiegos que fueron encuestados para conocer los lugares a los
que dirigirnos para visitar las cuevas, nos hablaban de “cerca
de las empresucas”, aludiendo a las casas de piedra que se
construyeron en la montaña con el fin de guardarse durante
el tiempo que se cuida el ganado. Las cuevas que se describen a
continuación, fueron durante mucho tiempo conocidas por los
espeleólogos como “Empresucas”, pero el pasado
año un pasiego que lleva años subiendo al monte, nos
aclaró que a la zona de las cuevas que nos dirigíamos
con ese nombre, en Vega de Pas se conoce con el topónimo
de “La Len del Cañao”.
Precisamente la entrada
a la cueva que se puede ver desde más distancia, los lugareños
la llaman “El Cañao”. Las exploraciones posteriores
en la cavidad nos han llevado a encontrar otros tres accesos más
(LC-2, LC-3 y LC-8) al mismo sistema de galerías.
En cuanto al grupo de entradas que forman las conocidas como “Empresucas”
(LC-4, LC-5, LC-6, LC-7 y LC-9), sabemos que también forman
un mismo sistema, y que a pesar de haberse explorado en varias ocasiones,
todavía no se ha logrado una conexión física
con el Sistema de El Cañao, que se encuentra como puede apreciarse
en las topografías, a tan solo unos metros de distancia.
Esta circunstancia propicia que de momento, se trate al Sistema
de La Len del Cañao, como un gran sistema formado por otros
dos más pequeños.
Las rocas calizas que afloran en la montaña delatan la presencia
de un karst a simple vista. El cordón que forma el estrato
y que recorre la ladera, indica claramente la posible presencia
de cavidades en la zona de contacto estratigráfico.
Las primeras exploraciones ya aportaron seis entradas a galerías
subterráneas, que después se han ido incrementando
según se sucedían las incursiones a la zona. Respecto
a la posible conexión entre ellas, se puede prever algo desde
el exterior, al contemplar la dirección e inclinación
de la masa caliza. El orden en el que se sitúan las diferentes
entradas a lo largo del estrato y el buzamiento de la masa rocosa,
delatan en cierto modo la presencia de una sola red subterránea
con diferentes salidas al exterior.
¿O tal vez debiéramos decir entradas? Porque la formación
de estas cavidades llevan a rajatabla la sucesión de las
galerías por la diaclasa o el laminador que sigue el buzamiento.
Desde las bocas de entrada, la inclinación es de 17º
descendiendo y con dirección noreste de 60ª a 70ª.
DESCRIPCIÓN
DEL SISTEMA EL CAÑAO:
El Sistema de “El Cañao” se compone de una serie
de galerías subterráneas a las que se accede desde
tres entradas diferentes: Cueva el Cañao (LC-1); la Cueva
del Meo (LC-2) y la Cueva del Conejo (LC-3). Hemos añadido
al sistema, por encontrarse entre dos de las entradas y participar
del mismo estrato, la cueva LC-8, que no conecta directamente.
Entrada
por la cueva LC-1. El Cañao.-
Si entramos al sistema por la cueva de El Cañao, deberemos
recorrer la base del estrato desde la vaguada hasta el primer pliegue
de las rocas. La entrada es amplia y con grandes bloques rodeados
de tierra mezclada con excrementos de ganado lanar. Enseguida se
inclina y desciende, dejando los bloques a los lados. Andaremos
durante sesenta metros por una galería amplia que se topa
de repente con una pared formada por bloques que se pueden superar
por un paso inferior en gatera o por uno superior. Llegaremos a
una sala casi circular que nos ofrece una chimenea ciega de formación
marmítica y un balcón con presencia de galerías
a dos alturas. La galería más alta está pendiente
de exploración.
Progresamos por la red principal hasta llegar a otra sala más
pequeña. En el lateral derecho, sigue una galería
muy estrecha. De frente una gatera desciende en medio de un torrente
de piedras sueltas que nos conduce al mismo sitio que la galería
estrecha. Y justo encima de la entrada a la gatera, se asciende
a una zona de corredores que discurren por encima de la principal.
El punto de conexión entre la gatera y la galería
estrecha es además, el nacimiento de un río que aparece
entre bloques y piedras rodadas. El caudal depende fundamentalmente
del régimen de lluvias y nieve, aunque siempre le hemos visto
activo. Otra sala, esta vez más grande, nos señala
claramente el discurrir del agua, varios bloques desprendidos y
una galería lateral de poco recorrido, pero con un techo
muy alto que forma parte de las galerías superiores.
Volviendo a la galería anterior, solo tenemos que seguir
el cauce del río. La morfología es muy uniforme. Las
paredes son de roca caliza y también el suelo que se sucede
con una marmita tras otra, haciendo el recorrido como si estuviéramos
bajando escaleras.
Volviendo a la galería
principal, si seguimos unos cuantos metros más adelante,
también al lado derecho, se aprecia un antiguo aporte lateral,
ahora seco. Si progresamos por el meandro en dirección contraria
a la que estamos andando, llegaríamos al exterior por la
cueva del Meo.
Si seguimos por el río, continúa un descenso progresivo
por la galería muy recta. En algunos tramos se pueden ver
formaciones litogénicas muy secas y si nos fijamos en el
techo, veremos una diaclasa que asciende varios metros. Por esta
parte, también conecta con las galerías superiores.
En la pared derecha, según descendemos, aparece un pequeño
arroyo por una estrecha galería. Tuvimos que desobstruir
la a los tres metros para poder seguir el curso del agua. Está
pendiente de explorar.
De repente, la galería se abre y toma grandes proporciones.
El suelo se convierte en un gran caos de bloques y la galería
se tapona en un saco de aire ascendente. El río se pierde
entre las moles de piedra e impiden el paso a cualquier explorador.
Justo cuando la galería principal se abre, surge un nuevo
aporte de agua lateral por la margen derecha y llega de un arroyo
que después de recorrer medio centenar de metros, también
se hace impenetrable. Desde este riachuelo, se puede llegar al final
de la cueva por un paso lateral y paralelo a la galería principal.
Entrada
por la cueva LC-8. El
Meo.
Está junto
a la senda que recorre la junta del estrato rocoso. Se puede entrar
de pie, aunque a pocos metros habrá que agacharse para iniciar
un descenso progresivo y continuado. En esta galería, encontraremos
varios tramos en meandro desfondado y no siempre podremos avanzar
por su base, de modo que deberemos adaptarnos a la morfología
de la mejor manera posible. Los primeros cincuenta metros son estrechos
y no se presentan laterales que puedan confundir la progresión.
Cuando llegamos a un punto en que la galería se ciega, un
pequeño pozo de dos metros muy fácil de superar, nos
pone en la continuación de la galería. Todavía
encontraremos algunos pasos incómodos y una gatera que nos
conducirá a una galería amplia.
Esta parte de la cueva ya tiene varios laterales. Aunque no conducen
a ninguna parte, pues todos vuelven a la misma galería, son
tramos interesantes de visitar.
La parte final está desfondada con varios metros de profundidad
y conduce a un meandro que comunica con la cueva del Cañao
(LC-1) por el lado izquierdo, y se pierde por el lado derecho durante
unos cuantos metros hasta que llega a cegarse.
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