EL KARST DE PURAS DE VILLAFRANCA - G.E. NIPHARGUS -BURGOS-
Situación y accesos.- A esta localidad se llega por la carretera N-120, en dirección Logroño. A 50 kilómetros está Belorado, localidad de donde parte una carretera que conduce a Pradoluengo. A 3,5 km., un desvío a la derecha tras cruzar el río Tirón, nos lleva hasta Puras de Villafranca.
Nos hallamos en el borde noroccidental de la Sierra de la Demanda, a caballo entre la cuenca sedimentaria de Castilla la Vieja y la depresión del Ebro.
Limita al Norte con la Merindad de San Miguel del Pedroso, al Noreste con Belorado, al Sur con Pradoluengo y la Sierra de la Demanda y al Oeste con Villafranca Montes de Oca.
Hace años este pueblo era, debido a sus yacimientos de manganeso, un pequeño núcleo minero. Hoy, sin embargo, sus minas están abandonadas y sus habitantes viven fundamentalmente de la ganadería. Por lo tanto Puras es un pueblo como los demás. No obstante, se da aquí un fenómeno muy poco común que viene atrayendo desde hace más de 35 años al mundo de la espeleología. Este fenómeno se llama Fuentemolinosy es una cueva excavada en conglomerado calizo conocido por “Pudinga” con un desarrollo superior a los 4.000 metros. La formación de cavidades en este material es bastante rara por lo que Fuentemolinos ocupa el sexto lugar en la relación mundial de cavidades en su género.
Esta cueva, junto con las demás de la zona, viene siendo el marco de una dilatada actividad espeleológica, no siempre bien controlada, que ha propiciado el deterioro y desperfectos atribuibles a desaprensivos. Afortunadamente la cueva aún mantiene algunas zonas menos accesibles y se puede apreciar su belleza original.
Fuentemolinos es una surgencia activa de cuyas aguas el pueblo se abastece.
Un río subterráneo la recorre durante 1.800 m. Estas galerías
fueron excavadas en conglomerados calcáreos depositados hace unos
35 millones de años caracterizados por la redondez de los cantos
y en geología se los conoce con el nombre de pudinga. La cueva
tiene un desarrollo esencialmente horizontal que viene determinado por
la actuación erosiva de una corriente de agua en función
de una importante diaclasa (grieta vertical), de sentido longitudinal. Para llegar a la cueva deberemos tomar el camino
que bordea el llamado arroyo del río en la falda del Monte de la
Cuesta. Pasado medio kilómetro, a la derecha del camino, veremos
una pequeña pendiente por donde suele discurrir un hilo de agua
y algo más arriba una pequeña canalización que procede
de la entrada a Fuentemolinos.
Río subterráneo.- Fuentemolinos tiene dos bocas conocidas, una de
las cuales, la inferior, da salida al río. La otra entrada es una
pequeña gatera de unos 7 metros que se une lateralmente al río
en una repisa. Remontando una pequeña cascada, entraremos en un
corredor de reducidas dimensiones (1 metro de ancho por 2 metros de alto),
denominado Tubo de los Concejales, de unos 50 m. de desarrollo.
Debido a que la anchura media de este túnel por el que pasa el
río es notablemente inferior a la del cañón por donde
éste se desarrolla, el agua se acumula más en este tramo
que en el resto del primer piso, por lo que se produce el efecto de un
embudo, aumentando la profundidad. Sien embargo, y salvo en casos aislados
en época de crecida invernal, el nivel del agua en el Tubo de los
Concejales nunca supera los 60 centímetros, siendo en todo caso
penetrable en cualquier época del año.
Una vez superado este corredor, nos encontramos ante la galería
del río propiamente dicha. La anchura media de la planta se amplía
a unos 4 metros aproximadamente permaneciendo uniforme hasta el final.
La altura sin embargo carece de esta uniformidad. Si en los primeros 400
metros es constante (unos 8 metros), a partir de aquí irá
aumentando progresivamente hasta superar los 25 metros, dando al cañón
la forma de una gran diaclasa. Estas alturas se deben a que los pisos
superiores son coincidentes con el del río y están unidos
a la galería inferior formando balcones comunicantes. De esta manera
existe un amplio sector en las zonas fósiles superiores desde el
que se puede descender directamente al piso inferior con la ayuda de técnicas
de espeleología vertical, o sea, colgándose de una cuerda
o una escala.
Esta característica que hace a la galería del río
parecerse a una enorme grieta, finaliza al llegar a un caos de bloques
por el que se accede a los pisos altos. A partir de esta zona de derrumbe,
y si seguimos remontando el río veremos como esta galería
va disminuyendo en altura de manera progresiva hasta transformarse lo
que antes hemos dado en llamar diaclasa en un laminador que va acentuándose.
La progresión, arrastrándose en el lecho del río,
se va haciendo cada vez más difícil hasta llegar a un punto
en que la galería se aplasta de tal manera, que se hace impenetrable
y el río se sifona.
El río discurre por un trazado meandriforme sobre un lecho de cantos
rodados. Son frecuentes las pequeñas playas de arena en las zonas
más anchas de los meandros, que abundan sobre todo en los primeros
tramos de la galería. Si bien el trazado de la planta es bastante
regular (como se aprecia en la topografía), no pasan desapercibidos
algunos obstáculos formados bien sea por coladas o por derrubios
consolidados que deberemos superar para seguir visitando la cavidad. También
existen aportes de agua que vienen a unirse al río a modo de pequeños
afluentes.
A partir del caos de bloques la galería del río se hace
más compleja, apareciendo ramificaciones laterales. Destaca la
llamada galería del Bosque, con 200 m. de longitud y que se abre
en la margen izquierda según progresamos hacia el interior. Esta
galería secundaria, a la que se accede remontando por una colada,
forma con la galería del río un ángulo de 130º.
El Bosque, que debió constituir en tiempos pasados un considerable
aporte de agua, es actualmente una zona fósil.
A medida que avanzamos, estas ramificaciones secundarias son más
frecuentes, lo que por lógica nos indica que la galería
principal es cada vez más pequeña y que pronto llegaremos
al final. De hecho, y tras recorrer unos 100 m., después de la
zona de bloques caídos veremos cómo el piso se divide en
dos galerías, una inferior por la que transcurre el río
y otra fósil a un nivel un poco más alto. Ambas vuelven
a unirse de nuevo 150 m. más adelante. En varias ocasiones más
tendremos que remontar derrubios perdiendo de vista momentáneamente
el cauce del río.
Finalmente, en lo que concierne al primer piso, conviene destacar la presencia
de bellas formaciones litogénicas, aunque en mucha menor cantidad
que en los pisos superiores. Además, las formaciones de este piso
son las que se encuentran más deterioradas por ser la zona más
conocida y de más fácil acceso de toda la cueva. También
hay que mencionar la continua presencia de cantos rodados fuertemente
cimentados a las paredes como una manifestación del conglomerado
calizo en que se ha formado la cavidad.
Pisos superiores.- Ascendiendo por el ya mencionado Caos de Bloques
se accede a una zona de la cueva totalmente distinta a la anterior. En
estado fósil toda ella, está constituida por los llamados
segundo y tercer piso de Fuentemolinos, a una altura de 12 y 18 m. respectivamente
del cauce actual. También cabe destacar la presencia de un pequeño
subpiso de unos 120 metros de longitud que se encuentra a un nivel intermedio
entre los pisos superiores y el del río. Esta galería en
cuyo final encontramos una chimenea, se desarrolla en sentido contrario
al que sigue el curso del río.
El segundo piso es una galería de 250 m. que constituye la parte
superior del cañón del río. Son las terrazas de erosión
dejadas por el río en antiguos niveles de encajonamiento. En este
piso se encuentra una chimenea de 20 m. que establece la cota máxima
de desnivel de la cavidad con respecto a la salida (+77 m.). Es de destacar
la gran profusión de bellas formaciones que adornan esta parte
de la cueva.
La anchura media es similar a la del piso inferior. No así su altura,
que en raras ocasiones supera los 5 m.. El trazado de este segundo piso
es paralelo al del curso del río.
El tercer piso es la segunda galería de Fuentemolinos, en cuanto
a su desarrollo, con 850 m. y sin duda, la más bella de la cueva.
Accedemos a él remontando una chimenea formada por una colada de
6 m., que se encuentra al final del segundo piso. Esta zona merece una
atención especial, dada la gran cantidad de formaciones que alberga,
que van desde las parietales y cenitales del tipo excéntricas hasta
las pavimentarias, como son los gours y las coladas, pasando por estalactitas,
estalagmitas y columnas.
Las formaciones que revisten más belleza son las que se encuentran
en el lago, un macro gours en cuyos borde se pega la calcita flotante,
formando pequeñas cornisas que sirven de indicadores para situar
los antiguos niveles que haya podido alcanzar el agua. Este fenómeno
es típico de Fuentemolinos, en cuyos gours el agua suele permanecer
largos períodos de tiempo estancada, favoreciendo la formación
de esas terrazas. A partir del lago, la galería prosigue con las
mismas características, adquiriendo un trazado meandriforme similar
al de los primeros tramos del piso inferior que sigue por debajo un camino
paralelo.
El tercer piso termina en una colada infranqueable, a unos 600 m. del
lago. Dado que el final de este piso se corresponde en el nivel inferior
con el Tubo de los Concejales, cercano a las dos bocas de Fuentemolinos,
es fácil suponer que si esta galería se desarrollase apenas
50 m. más después de la colada terminal, La cueva tendría
una tercera salida.
La visita a Fuentemolinos no exige la utilización de un material
muy específico. Si conviene llevar botas de agua pues gran parte
del recorrido se realiza por el cauce del río. No son necesarias
las técnicas de espeleología vertical para acceder a los
pisos superiores, pues se puede llegar subiendo por el Caos de Bloques.
Debemos apuntar sin embargo el hecho de que hay un pequeño sector
en el segundo piso que transcurre por una cornisa, en la que un resbalón
fortuito podría entrañar una caída de casi 20 m.
a la galería del río. Por lo tanto es conveniente proveerse
de una cuerda de unos 25 m. para pasar asegurado.
Historia.- Es normal que una cueva de la categoría
de Fuentemolinos sea un importante foco para la actividad espeleológica.
Y así ha venido siendo desde 1959 en que se iniciaron las exploraciones.
Todavía quedan lugareños que recuerdan la primera exploración
junto a Félix Ruiz de Arcaute, uno de los padres de la espeleología
en España, quien realizó el primer plano junto a José
Luis Puente. El mapa solo corresponde a la zona del Tubo de los Concejales
y gran parte del cañón del río. El recorrido marcaba
1.814 metros.
Aunque se siguen realizando visitas por grupos burgaleses, no será
hasta 1975 cuando se emprendan las actividades
de forma regular en torno la exploración de la cueva. El 27 de
Marzo de este mismo año, comienzan de nuevo las labores de topografía
por el Grupo Espeleológico Niphargus, que ya ha explorado zonas
desconocidas hasta ese momento. El plano se concluye en 1976 con un desarrollo
total de 3.800 m. El verano de 1979, el G.E.N. invita al Spéleo
Club de Montpellier, que está dotado de material subacuático,
a que se introduzca en el sifón final de la galería del
río de Fuentemolinos. Logran avanzar 150 m. más, hasta que
les resulta totalmente impenetrable. La cueva ahora tiene 3.950 m. Pero
aún se encontrará una nueva galería en los pisos
superiores y en 1983 se replantea de nuevo el mapa concluyendo en 1984.
El desarrollo total de la cueva es de 4.086 m.
Cueva Bajo Colmillo.- En el término municipal de Puras
de Villafranca, en la ladera derecha del camino que conduce a Rábanos
desde el pueblo, a 3 kilómetros en el lugar conocido como Balloca.
La entrada es tan reducida que no es visible hasta estar encima de ella.
Debido a su escaso desarrollo, unos 15 m., no reviste
ningún interés, como no sea el de su composición:
conglomerados Oligocénicos, como en toda la zona. El techo de la
cueva nos muestra la gran actividad que tuvo el agua, aunque en la actualidad
no hay vestigios de actividad hídrica pero sí gran cantidad
de arena al comienzo de gateras que comunican con el exterior.
Cueva Bajorregañao.- En el término municipal de Puras
de Villafranca, al sur de la localidad y siguiendo durante 6,5 kilómetros
por el camino vecinal que lleva a Rábanos, en un lugar conocido
como Cantidueñas. En la margen izquierda del camino a unos 50 metros.
El camino es transitable con vehículo si no hay barro en exceso
o nieve.
La Cueva de Bajorregañao es conocida por los lugareños de
los pueblos aledaños desde siempre. Incluso muchos de ellos han
realizado exploraciones de gran parte de la cueva. Ello ha contribuido
a su degradación ecológica, principalmente en la zona de
la entrada y en la sala inmediatamente inferior.
El trabajo espeleológico lo inició el G.E. Niphargus
en 1974 y lo acabó en 1979. En 1978 un grupo catalán
parece que levantó un plano, pero no se ha tenido noticia de su
publicación.
Esta cueva está excavada, como las otras de la zona en conglomerados
oligocénicos y desarrolla una longitud de 521
metros, apreciándose hasta tres niveles diferentes. En este sentido
la cueva alcanza una profundidad máxima de 24
metros.
La entrada se presenta como un hundimiento en la ladera de una colina
de suave ascenso; la penetración se hace a través de una
gatera que da acceso a una sala con varios recovecos de más o menos
desarrollo y algunas galerías de escasa importancia. Merece la
pena destacar, sin embargo, un paso muy cercano a la entrada, a la derecha
que conduce a un pozo de 5,5 metros y que comunica este nivel con el inmediatamente
inferior. Pero no será esta la comunicación que utilizaremos
normalmente, sino un hundimiento existente en la dirección principal
de la sala de entrada y que se presenta como una diaclasa cruzada con
troncos descompuestos por la acción de la humedad.
El descenso se efectúa por un pozo pequeño al final del
hundimiento y un destrepe que nos pone en la sala del Pulpo,
de 20 por 10 metros. Llama la atención la ausencia de concreciones
y la abundancia de cantos rodados fruto de la erosión.
De esta sala parten seis galerías, de las que una resulta impenetrable
y otra alcanza solo 5 metros de longitud. Si seguimos la exploración
de la galería del Puente, de 75 metros de desarrollo
y con aspecto de diaclasa,llegaremos a la zona del gours colgante, donde
hay multitud de ramificaciones de menor importancia, la mayor parte de
ellas diaclasas que se hacen impenetrables a los pocos metros. En esta
zona, la más bella de la cueva, existe también una chimenea
de 7,5 metros de altura que desemboca en una sala superior (sala del Mus)
de gran atractivo.
Prolongación de la galería del Puente es el pasillo del
Rhin, que resuelve en una pequeña sala en la que
hay una chimenea ciega absolutamente cubierta por coladas estalactíticas
de 5 metros de altura.
De nuevo en la sala del Pulpo podremos avanzar por la galería del
Caracol, de 80 metros de desarrollo. Lo más destacable
de ella es la diaclasa que se abre hacia el final y que contiene dos gateras
impenetrables.
Otra vez en la sala del Pulpo para iniciar la exploración de la
galería del Pozo,que es colateral a la del Puente
y que supone otros 30 metros de recorrido. Esta galería ascendente
se tapona a consecuencia de grandes almendrones silíceos desprendidos
de la zona inmediatamente superior.
Queda por describir que en esta zona inferior, el tubo de la Tecla,
de 32 metros de longitud y que en realidad es un laminador de 1 m. de
alto por 4 de ancho, acaba en un escarpe y luego va cerrando el paso progresivamente.
El régimen hídrico actual es escaso, aumentando considerablemente
en época de lluvias o deshielos.
Sima de la Langruña.- En el término municipal de Puras
de Villafranca, en la zona de Fuentegrande. Concretamente encima de la
Surgencia. De hecho, se pensó en una conexión entre ambas
cavidades. Hay que remontar una dura pendiente y no es fácil encontrar
la boca de la cueva por sus reducidas dimensiones: 40 por 40 centímetros.
Inmediatamente, el pozo se abre algo más y cae hasta los 13,5
metros. El fondo es un cono de deyección. Toda la sima está
formada en conglomerado y se ven concreciones en algunos tramos.
Sima del Pico.- En el término de Puras de
Villafranca. Desde la localidad, cruzar el río para disponerse
a la ascensión al monte El Pico. Llegados a la cima, bordearla
por el lado Este. A los 150 m. aparece algo escorada a la izquierda de
la marcha.
La sima tiene dos bocas de entrada: una muy pequeña de 50 centímetros
de diámetro, por donde solemos bajar, y otra más grande
de unos 3 metros de diámetro.
Aunque el pozo baja en vertical hasta 25 metros, a los 15 ya se puede
dejar la cuerdatras un leve balanceo, sobre la cúspide del cono
de derrubios, que es así mismo el inicio de la galería que
se desarrolla por esta cueva. No obstante queda por ver la base del cono
que acaba en una pequeña sala en cuyo techo se abre una chimenea
de unos 15 metros de altura.
Volviendo a la galería principal, veremos que se inicia en un pasillo
estrecho y enseguida aparece una salita con adornos parietales y concreciones
de diversa índole. Luego nos esperan 200 m. de escarpes y saltos
entre 5 y 12 m., con la presencia de bloques en casi todo el recorrido
y el pertinaz barro arcilloso.
Rebasada una primera zona con estos accidentes mencionados, llegamos a
otra parte donde aparece el agua por filtración, en una especie
de marmita rodeada de mantos estalactíticos. Desde aquí,
nuevamente dominan los efectos físicos sobre los químicos;
veremos la llegada de una zona ascendente sobre arcilla que culmina en
lo alto de una sala que debemos descender, para recorrer los últimos
30 metros que resuelven la exploración de la cavidad, por donde
habremos andado 250 m.
Cueva de los Valladares.- En el término municipal de Puras de
Villafranca, en un lugar conocido como Los Valladares. Se llega saliendo
del pueblo por el camino que va a este citado lugar.
La boca se abre encima de una mina de manganeso abandonada. Tiene una
entrada de reducidas dimensiones: 1,5 por 0,50 m. Es una galería
única de 70 m. y una altura media de 1,60 m.,
aunque hay una zona de laminadores que persisten hasta el final de la
cueva. No existen formaciones de ningún tipo, manteniendo la morfología
del conglomerado en un túnel formado por la presión del
agua. La entrada hubo de ser desobstruida, pues estaba colmada de arbustos.
Cueva Peña Roñada.- En el término municipal de Puras de
Villafranca, en el monte Calera. Se llega por el camino a Bajorregañao.
A dos kilómetros del pueblo y pasando los Valladares, hay una arboleda.
Al llegar, subir el monte hasta que falten unos 70 m. para la cima.
La cueva estaba totalmente tapada por la maleza y hacía muchos
años que no pisaba nadie en ella. A la entrada hay un salto de
2,5 m. de profundidad por 2 m. de ancho, que divide la cueva en dos partes.
Son dos rampas descendentes formadas a partir de una diaclasa, que por
un lado destrepa hasta encontrarnos con una sala de medianas dimensiones,
luego una diaclasa muy cerrada que culmina en un pozo cerrada de 2 m.
y otra sala más grande que culmina en un paso impenetrable en uno
de sus laterales.
El otro lado de la entrada tiene un acceso más complicado, con
un salto estrecho de 3 m., luego se abre una sala con numerosos bloques
en el suelo y una nueva galería que sigue dirección norte,
ascendiendo por una rampa muy pendiente hasta una chimenea. Antes de llegar
a la chimenea, queda un lateral con una diaclasa que se cierra. En la
sala anterior, nos habíamos desviado, pero todavía sigue
otros 25 m. más por una rampa descendente que acaba en gatera impenetrable.
La cueva tiene un recorrido total de 119 m. y una profundidad de 19 m.
Fuente Grande.- Siguiendo el camino por el que se va a Fuentemolinos,
llegar hasta el primer cruce. Seguir por el que lleva la dirección
del anterior e ir buscando un lugar adecuado para cruzar el riachuelo
y ponernos en la ladera izquierda en la dirección del camino. El
agua del riachuelo sale de Fuente Grande.
Aunque muy conocida por la gente del lugar, solamente la fuente y la pequeña
sala que se ve a través de la roca, es todo lo que se podía
explorar. Hasta que llegó un equipo de espeleobuceo auspiciado
por el G.E. Niphargus, procedente de Montpellier (Francia)
quienes realizaron la primera incursión en 1979. Anduvieron unos
300 m., hasta que volvieron a encontrarse con un tercer sifón.
Antes, se hicieron varios intentos por achicar el agua del sifón
de entrada, a base de la extracción con bombas hidraúlicas,
que resultó infructuoso.
Tras varias incursiones, en 1983 el extinguido Grupo Standard (STD) publica
un croquis topográfico que sitúa la única galería
en 1.300 m., después de haber superado 5 sifones y dejar la exploración
poco después.
Es a partir de los 500 m., cuando el techo de la galería asciende
de forma espectacular hasta los 20 m. estimados y continúa con
dimensiones similares hasta cerca del quinto sifón. ..........................entrada
a la cueva...